El secreto de Madoka es un bonito tomo único que nos muestra que no hay nada más poderoso contra los prejuicios que la naturalidad e inocencia de la infancia

el secreto de madoka

A Madoka le encanta jugar a mamás con sus muñecas, ponerse los vestiditos que le cose su hermana mayor y abrazar fuerte, fuerte, fuerte a su peluche favorito a la hora de dormir: “Mamá, papá y Haruka siempre dicen que soy la cosita más mona del mundo. Para un chico como yo, estas cosas son de lo más normales”. La familia de Madoka se acaba de mudar y le toca ir a un nuevo colegio y hacer nuevas amistades. Entre ellas está Itsuki, una niña a la que le encanta el fútbol, tiene poco interés por parecer femenina y que, por su actitud y seguridad, resulta la antítesis del recién llegado. ¿Cómo encajará alguien tan especial como Madoka en este nuevo entorno?

Aunque a Madoka le gusta lucir en público los trapitos que le confecciona su hermana, preferiría que en su clase nadie se enterara de esta afición. No va a tardar en comprobar que eso es imposible, ya que vive puerta con puerta con Itsuki. Sin embargo, Itsuki, lejos de burlarse, acepta de lleno los gustos de Madoka, y lo mismo hacen sus hermanos (con más o menos acierto), dos gemelos de carácter muy diferente. Madoka es muy sensible a lo que le dicen, con o sin mala intención, así que, con la ayuda de su hermana, trata de convertirse en “un chico de verdad”, aunque no puede dejar de ser “tan mono”.

Madoka es víctima de los prejuicios ajenos, pero también de los propios, ya que no puede evitar caer en ver el mundo a través del cristal de la normatividad asentada en la sociedad en la que vive: los niños visten como niños, las niñas como niñas; el azul es para chicos, el rosa para chicas, etc. 

Lección

El secreto de Madoka presenta una historia muy sencilla, pero en la que se aprecia un exquisito cuidado por los detalles. Kingyobachi Deme hace una demostración de elegancia al no presentar situaciones violentas o chocantes para los niños, sino simples detalles cotidianos que marcan el curso de la trama y les hacen progresar en la aceptación de su identidad. Lo sencillo hubiera sido presentar abiertamente una situación de acoso escolar (que, no obstante, asoma y tiene relevancia en la historia) o a adultos con actitudes de incomprensión y homofobia,. Sin embargo, por las páginas de este manga desfila una galería de personajes sin maldad, que cuando hieren lo hacen por equívoco. A fin de cuentas, las relaciones humanas son complejas de por sí.

Amabilidad, calidez y mensaje se unen en una obra que conjuga su trama con un precioso estilo de dibujo, con especial cuidado en el vestuario del dúo protagonista. En definitiva, un tomo único que se hace muy corto en su historia y extensión, pero que cunde como varios volúmenes en cuanto a su objetivo de romper estereotipos y proclamar que da igual cómo vista, se comporte y sienta cada cual. Faltaría más: lo saben hasta los niños.

 

El secreto de Madoka, de Kingyobachi Deme 

Editorial Kodai, rústica, b/n, 176 págs., 9 euros. 

Traducción de Maite Madinabeitia

 

Artículo publicado originalmente en la revista Z